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La Pizzería de mi “Nana”

La semana recién pasada recibí una llamada de una señora que lo primero que dijo fue “Mire, soy nana hace 15 años y quiero consultar por valores de publicidad, porque tengo un emprendimiento hace ya 2 años que quisiera potenciar,  Ud. sabe que la jubilación no alcanza para nada y hay que ir pensando en el futuro”. Y claro, se trata de una pizzería ubicada en algún lugar de Ñuble en la que ella es la dueña y a pesar de que trabaja puertas adentro en casa de una familia acomodada, su negocio funciona con gente contratada, por lo que se ha visto enfrentada a todos los procesos de administración que una empresa cómo esta debe llevar a cabo. Con esas primeras palabras ya me había formado un par de ideas. La primera de ellas es que al otro lado de la línea había una emprendedora de “tomo y lomo” que tiene muy claro cual es su “norte” por un lado, y por otro, que no importa tu nivel socio económico si tienes una idea que se pueda proyectar en el tiempo.

En realidad, para mi desde un principio me pareció que estaba hablando con una persona con “pachorra” y que sus palabras salían desde la guata, hablaba desde la verdad y eso me hizo mucho sentido  e inmediatamente me concienticé para ayudarla en lo que fuera posible. A medida que transcurría la conversación, mayor era mi sorpresa porque tenía un adecuado manejo del vocabulario técnico de redes sociales, conocía las entidades que interactúan con la empresa, tales como, Inspección del Trabajo y SII, me habló de que había contratado a algunas personas y que en un abrir y cerrar de ojos una de las chicas había pedido licencia médica sin ni siquiera contemplar el problema operacional que eso le generaba, entre otras cosas. Aún más, tenía mucha claridad con el presupuesto destinado a inversión publicitaria y que de allí no podía salirse para evitar pasar por problemas producto de un mal cálculo. Esto último es fundamental, porque normalmente los emprendedores se embarcan en acciones que no tienen contempladas en sus planes de negocios a la espera de que el futuro les de los flujos necesarios para cubrir sus obligaciones. Esto casi nunca es así y la mayoría de los proyectos quedan en el camino producto de que no se han proyectado adecuadamente los presupuestos. Siempre falta dinero.

Primera lección, jamás juzgar a alguien por su estatus socioeconómico. Cobra relevancia eso de que las personas son al menos igual de inteligente que uno, aún cuando hayan tenido una vida llena de sacrificios. Segundo, emprender es transversal y no porque tuviste menos oportunidades educacionales quedas excluido. Querer es poder. Tercero, la experiencia hace al empresario, sin ser técnico o profesional, manejas con cierto grado de certeza las acciones que llevarán al éxito a tu negocio.

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